Buenas noches.
Dicen que nunca te acostarás sin aprender algo nuevo. Efectivamente. Yo. Hoy. Me he dado cuenta de algo.
Vivimos en un mundo en el que no es necesario que algo sea real para que lo creamos al 100% y lo peor de todo, para que suframos por ello.
Me explico.
Una chica que use una talla 36, por ejemplo, a todas luces es evidente que no está gorda pero eso no va a evitar que alguien se lo llame, pasa igual con la palabra “loca”, da igual que lo seas o no, porque antes o después lo usarán y para desacreditarte.
Todo esto viene como consecuencia de un altercado con un técnico de Iberdrola, el cual utilizó mi número de teléfono para intentar ligar sin importarle que ese número se lo había dado a la empresa. No a él.
Ahora es cuando todos escuchamos la misma voz en nuestra cabeza susurrando… ¿Y la ley de protección de datos? Pues bien, me parece que está claro que le dio bastante igual.

Porque no, aunque se trate de amor o de ligar, llamadlo como queráis, el fin no justifica los medios, aunque estemos hartos de escuchar cosas como: “en la guerra y en el amor, todo vale”, “el no ya lo tienes”, “quien la sigue la consigue” – No, quien la sigue si no es recíproco se convierte en pesado -.
Llegados a este punto y viendo sobre todo a las generaciones venideras no paro de pensar en cómo de mal estamos entendiendo el hecho de ligar ya que estamos aceptando conductas que a nosotras nos dejan en un lugar de poca decisión.


