Si algo he aprendido en este tiempo que llevo soltera es que es imposible que alguien me interese, no por mi ¡eh! sino porque algunas veces el dicho «estás más guapo callado» se cumple con una rigurosidad que da hasta miedo. Así que como es mejor reír que llorar que el maquillaje está muy caro me he dedicado a analizar y clasificar a los hombres según las técnicas de ligue que usan y oye… no tienen desperdicio:
EL MAJO: te trata muy bien, cree que es muy bueno pero si no sales con él le hablará fatal de ti a sus amigos.
EL FUCKER DE TODA LA VIDA: Te trata mal para ligar. Es idiota. Fin.
EL POETA: Es artista, te comprende como ningún otro hombre lo ha hecho, es muy profundo pero una vez quedas con él y consigue lo que quiere no vuelves a saber nada de él.
EL SUFRIENTE DOLIENTE DE LA VIDA: Te trata mal porque su vida ha sido dura. Debes cambiarlo y hacerle feliz y ¡ojo! si te engaña con otra es culpa tuya por no haber conseguido cambiarle.
FRIENDZONE o también conocido como PAGAFANTAS: Se queja de que no liga. Dice que las mujeres siempre nos vamos con los capullos pero intenta tener algo contigo cuando vas con dos copas de más.
EL INTENSO: Nunca se ha enamorado. Eres la primera por la que siente algo. A la próxima tía que conozca le dirá lo mismo.
EL UNICORNIO: Te trata genial, nunca te insultará con un «fresca» o «estrecha». Te respeta si no quieres nada. No existe.
Ligar, poco. Pero unas risas sí que me echo.
Creo que en los unicornios, en el vino blanco y el wifi gratis.
Hace unos días hablaba con dos amigas sobre este tema tan de moda, por desgracia, sí, he dicho moda cuando debería ser «forma de vivir». Pero bueno.
Dos de nosotras defendíamos una misma postura, no diré cual mientras que la tercera defendía la contraria, evidentemente y llegó un momento en el que la cosa se calentó tanto y se fue tanto de madre que realmente estábamos discutiendo fuertemente por algo que en el fondo cada persona lo vive desde un punto y es -casi- imposible hacer cambiar de opinión.
Me llamaron varias cosas la atención, por ejemplo, las cosas que supuestamente no podemos hacer si queremos ser AUTÉNTICAS FEMINISTAS. ¿Acaso hay gente más feminista que otra?, pensaba que lo eras o no lo eras y ahora resulta que hay niveles, como si fuera un videojuego. Empiezo a enumerar:
No podemos escuchar reggaeton: ¿Hola? a ver, esto es como todo en la vida, hay canciones de reggaeton que no están mal y otras que dan verdadero asco pero como en cualquier estilo musical, ¿por qué tanta manía en encasillar a las personas?
No podemos maquillarnos: la defensa de este argumento que me dio esa persona llamada «X», fue que desde pequeñas sólo nos enseñan que siempre debemos estar guapas y que no maquillarse es la única manera de luchar contra la cosificación. Ahora resulta que no sólo yo sino que todo el mundo tiene que ver mis ojeras debido a la falta de sueño porque sino resulta que soy machista. Jolines, menos mal que me han avisado…
No podemos depilarnos: las mujeres tenemos pelos y a partir de ahora tenemos que enseñarlos sino queremos ser juzgadas como antifeministas.
No podemos cuidar lo que comemos: claro, claro, ser feminista te obliga a llevar una mala alimentación porque sino resulta que sólo te cuidas para los demás -como te sientas tú, da igual-
Tenemos que odiar a los hombres: sí, es una obligación, porque por su culpa estamos donde/como estamos. Que nosotras nos hemos criado en una sociedad patriarcal pero oye, que ellos viven estupendamente, sin ninguna presión por tener supuestamente que mantener una familia, ser un machote, no mostrar sus sentimientos, ser el mejor en todo, etc.
Esto es sólo un pequeño resumen de todo los razonamientos absurdos que escuché y que casi hacen que se me indigestase el descafeinado que me estaba tomando y que estuviera a punto de pedirme un tila.
Holi, he vuelto y lo hago porque las risas no deben irse nunca y todo el mundo sabe que reírme yo, lo hago un rato largo y de mí misma, la primera.
No seré yo quien tire por tierra el autoengaño, que yo a favor SIEMPRE de todo lo que te haga sentir bien, sea verdad o mentira, y es que la mente humana es ma-ra-vi-llo-sa y puede hacerte creer que tras pasarte un domingo levantándote únicamente del sofá para ir al baño, viendo todas las temporadas de Peaky Blinders mientras te comes una pizza familiar, litro y medio de helado y por qué no, que un día es un día, una tableta de chocolate, cuando el lunes te vas a poner los vaqueros y te aprietan, meneas la cabeza mientras sueltas un “hay que ver lo que encogen los pantalones vaqueros recién lavados” obviando tus hábitos locos de alimentación dominical pero obviándolos DE VERDAD pero claro, el autoengaño tiene su lado tenebroso, la hipocondría, chan, chan, chan, chan.
En mi defensa diré que durante mi infancia mi madre cuando me veía hacer algo que implicaba un mínimo de riesgo como no sé, comer una chupa-chups mientras corría, no me decía un “ten cuidado que te puedes hacer daño si te caes y te lo clavas” no, me decía “cuidado, que te vas a clavar el palo y te puedes morir” o si me veía andando en equilibrio por el borde de la acera “cuidado que como te caigas puede venir un coche y matarte” poca broma la educación en la infancia, lo que te marca en tu personalidad, cuidadín cuidadín, os lo ruego.
El caso es que durante un tiempo tuve muy desarrollada la hipocondría y si hace años llegué a la conclusión de que los ex son como los kebabs, que sólo crees que te gustan cuando vas muy borracha lo cierto es que hace unos veranos me di cuenta que los ex son como los ataques de ansiedad, siempre aparecen cuando no los esperas.
Yo desconocía que los ataques de ansiedad te pueden dar muchos días después del conflicto y bueno, lo supe como se suelen saber estas cosas, de la peor forma. Os cuento:
Estaba «quedando» con un chico y decidimos irnos unos días a la playa porque yo había entrado en una espiral de días de todo mal. Llegamos y todo fetén, un vergel de sol, cervezas y vino, paellas y ñacañaca a cascoporro. Una noche decidimos salir a cenar a otro pueblo y estando en el coche tan normal y sin previo aviso noto como un latigazo-descarga-eléctrica y pum!! medio lado se me pone rígido. Como puedo intento decirle QUE ME ESTOY MURIENDO pero claro, con media boca piñón, lengua incluida, medio lado cual muñequito de play mobil y que lo estaba flipando pues complicadito. Entonces pasa justo una ambulancia y empiezo a decir y a señalar con mi dedo E.T. cual poseída «síguela, síguela».
La cara de él era un poema, desencajadito perdido, que tres narices me importaba a mí PORQUE ME ESTABA MURIENDO. Empezó a seguir a la ambulancia, que menos mal que iba al hospital y no a casa de alguien que lo necesitaba menos que yo porque yo me estaba muriendo, al ver que la seguía, cerré los ojos y no los abrí hasta que sentí que estaba tumbada en una camilla porque la hipocondría se pega y cuando llegamos al hospital era él el que empezó a gritar “AYUDA, AYUDAAAAAAA, MI NOVIA SE MUEREEEEEEEEEE”
*Inciso: como tenía medio cuerpo paralizado y los ojos cerrados no parpadeé al oír “mi novia” que me sonó como mucho más fuerte que el “se está muriendo”creo que porque ya lo había aceptado, no sé.
Ignoro cuantos profesionales sanitarios vinieron a ayudarle porque yo, ojitos cerrados esperando mi destino, es decir, LA MUERTE, fui en volandas acompañada por un ¿cómo te llamas? constante hasta una camilla donde tras varias pruebas me diagnosticaron, ataque de ansiedad. ¿Un ataque de ansiedad?, ¿en serio?, ¿en pleno de vergel de sol, cervezas, paella y ñacañaca sin desenfreno? NO, que me mire otro médico en cuantito llegue a Madrid que nos vamos ahora mismo para allá.
Y bueno pues sí, un ataque de ansiedad, tal cual, ni siquiera rocé la muerte aunque me jodió la escapada y el chico, que debe creer que soy Satán y tal como fui su novia por un segundo, dejé de serlo. Mejor para mí. (Y para él)
Lección: A veces una cree que se está muriendo de un infarto cuando “sólo” es un ataque de ansiedad y a veces, creemos que estamos enamoradas cuando “sólo” es ñacañaca.
Hoy, 7 de enero a las 7.22h de la mañana estoy escribiendo esto.
Hace poco más de dos meses nació este blog, en el decidí a través de la ironía (un poco de cinismo) y sobre todo perspectiva, reírme de situaciones que me habían pasado o me estaban pasando y que tenían como consecuencia no saber gestionar mis emociones sencillamente porque no sabía ni que sentía en muchas ocasiones.
El 17 de enero hará un año que estoy en una situación emocional de idas y venidas. Es hora de decir adiós a muchas cosas y personas. Bueno, en realidad sólo es a una persona.
En la mayor parte de los casos nos negamos a soltar determinadas situaciones por miedo al cambio y por puro ego, en otras ocasiones, menos frecuentes es por puro amor, aunque vayan disfrazadas de miedos, mentiras, rencores y verdades invisibles ante los ojos de la otra persona.
Me he reído mucho escribiendo y recordando algunas anécdotas vividas, pero no me he dado cuenta que ha habido una persona que se ha sentido dolido, humillado y como un policía averiguando a qué momento de la vida pertenecía cada historia publicada.
¿Ha merecido la pena? Diría que depende del valor que cada uno le dé a lo que pierde.
Creo que todo esto me deja una enseñanza muy clara:
“Pedir perdón cuando creáis que os habéis equivocado no para que os perdonen”
Al igual que también he aprendido que es muy difícil perdonar y que si se hace no se puede estar sacando el pasado en cada pelea, porque lo único que se consigue es crear sentimientos de inseguridad a la hora de intentar reconstruir lo que se rompió, por muy rápido que sea el viaje del miedo hasta nuestra amígdala, hay que luchar contra eso.
OJO, digo luchar no ignorar, no apuntéis los errores de una persona o los miedos en una hoja para cuando todo acaba sacarla y enumerar cada paso que dio y que os hizo sentir mal. No es necesario llegados a cierto punto.
No uséis la ley del silencio, aunque sea vuestra manera de asimilar las cosas. No huyáis aunque sea para pensar los miles de pasos que podéis dar en determinados momentos porque seguramente, os equivocaréis, de hecho, desaparecer aunque sea para pensar es el primer error.
Para acabar me gustaría lanzar una pregunta:
Después de un año al sujeto X le sigue preocupando la traición del sujeto Y.
¿Es posible que el precio de olvidar sea que la historia de amor acabe?
Hola, queda un día para que acabe el año y no quería empezar 2020 sin mostrar un poco mas de mi sabiduría adquirida a base de hostias pero siempre asumidas con muchas risas.
Hay cosas que todas sabemos pero que no decimos, vete tú a saber porqué, bueno, en realidad sí intuyo el porqué, porque nos vuelven humanas y nos bajan del supuesto pedestal en el que estamos por ser unas Superwoman – Ay….más tontas y no nacemos, eh –
Esas cosas que todas sabemos pero que no decimos son, entre otras muchas, que los champús Fructis son los únicos del mundo mundial que en vez de dejarte limpio el pelo te lo ensucia más, LO JURO.
Que los donuts son posiblemente el único alimento que no quita el hambre y por ello te puedes comer infinitos y seguir teniendo hambre.
Que el pis huele mal si comes espárragos, a café si llevas más de tres, a cereales de la rana si comes cereales de la rana y que tras dar a luz, parto natural no cesárea, la tripa se te queda colgando, OJO que no es tripa es el útero, FLIPA, como si fueras una canguro con la bolsa nada tonificada, por ejemplo.
Pero también pasa que cada uno entiende las cosas a su manera, el significado que se le da a las cosas depende de la persona, al igual que el tamaño de las tetas perfectas depende de cada cual, porque todos los cuerpos son diferentes.
A lo que iba, que esto de que cada uno entienda las cosas a su manera a veces da lugar a situaciones cuanto menos graciosas y muy reveladoras…
Hace un tiempo, estaba con un chico comprando alcohol para una fiesta, a mí ese chico me gustaba pero no había pasado nada porque siempre llevábamos más alcohol en vena que sangre.
La cosa es que estábamos en el súper y compramos TANTO alcohol que deseé mucho y muy fuerte tener algo para transportarlo temiendo por la integridad de mis delicadas muñecas. Al verlo pasar por la cinta de la caja, lo vi TAN exagerado que dije EN BROMA, «¿crees que habrá suficiente?» mientras me reía en plan, guiño, guiño, codo, codazo… o eso pensaba yo porque su respuesta fue «no sé, puede que no» sin ningún gesto de humor ni haber captado mi fina ironía.
Pero como soy de intentar las cosas más de una vez, continué «trae un par de cajas más de cerveza, no vaya a ser»… cuando vi que empezaba a andar hacia el pasillo de las bebidas no me quedó más remedio que gritar «no, no, para, que era broma, ya pase de los 27 como para querer morir entre vómitos».
Ahí, supe que nunca funcionaríamos como pareja pero que con él la fiesta estaba asegurada.
Consejito: Cumplir años no sirve de escudo protector para no equivocarnos o no hacerlo mal nunca. Es posible que sólo sirva para no perder el tiempo, que no es poco, ¿eh?
¡Ah!, se me olvidaba…
Después de esto, tengo cero aguante a la cerveza 🥴⛔
Hola, no siempre me estoy quejando ni todo el mundo me cae mal pero suelo tener cara de asco el 90% del tiempo y puede parecer lo contrario. No es culpa mía es que mis padres no pusieron empeño cuando me hicieron.
Siempre dicen que las mujeres somos malas entre nosotras, que no nos apoyamos, que sólo nos reímos las unas de las otras… pues bien, no sé que clase de mujeres serán esas porque yo me rio CON mis amiguis y no De mis amiguis.
Tenemos unas cuantas frases que solemos repetir dependiendo del momento vital por el que estemos pasando. He aquí unas cuantas:
Que difícil es ser buena persona por las mañanas.
Hacer palomitas es como hacer el amor, nunca sabes cual será el último POP.
Me gustan como tú pero siendo un poco menos tú.
Si te doy la razón es porque YO quiero.
Nunca es tarde para decir «te quiero» pero a partir de las doce y con dos copas encima, te la juegas un poco.
Si tiene la biografía en inglés y tuitea en castellano es él. Es el imbécil del que debes huir.
Es importante ser puntual pero aún más saber poner cara de agobio cuando llegas tarde.
Siempre es el invierno más frío, el verano más caluroso y la última vez que quedas con ESE gilipollas.
Quien no arriesga no gana. ¿Pero qué ganas? oye, que igual no compensa…
Es imposible beber tres vinos y pintarse bien el eye liner, IM PO SI BLE.
Hola, es miércoles y vengo bastante tensita de clase del máster que estoy estudiando así que lo siento pero continúo con mi catarsis personal y voy a contar ahora como podéis pasar de pre-novio a EX en sólo siete pasos que oye, ya sabemos todos que el tiempo es oro y que no hay que perderlo ni hacer perderlo a la otra persona…
Porque que queréis que os diga pero hay muchas series que ver (Netflix, Movistar, HBO… nos estáis jodiendo la life), libros que leer, vinos que beber (botellas y botellas) y a ver, vale que nadie es perfecto, Satán nos libre de ello pero es que me niego a pensar que existan «personas» que pueda cagarla tanto tanto sin morir en el intento.
Mientras a nosotras nos dicen que la dignidad está en las fotos que subimos a instagram ellos sueltan cosas tipo:
Preguntar qué tal después DE.
Respuesta: MAL
Llorar por haber perdido a su media naranja a su otra mitad, a su alma gemela mientras intenta meterse en tu cama.
De verdad que algunos creo que las neuronas no les conectan.
Lo que al principio nos puede hacer pensar que es caballero, atento y observador puede transformarse en un controlador nato.
Cuidado, queremos una pareja no un localizador.
Chicas, no os fijéis en como habla de ti, aunque te diga que eres lo más… si habla y etiqueta a otras mujeres con «que zorra», «mi ex es una loca».
HUYE.
Insistir mucho para quedar. Pocas cosas han hecho más dado que el refrán «quien la sigue la consigue».
Ese momento en el que rompes con tu pareja, tiras sus cosas, quemas las fotos, importante, le dejas de seguir en redes sociales y él… agrega a tu mejor amiga.
El niño Dios llora con tanta sinvergonzonería.
Ignorarte semanas enteras y de repente, ¡chas! no aparece a tu lado (mejor), te manda un mensaje a instagram pidiéndote un like.
A ver, que yo no sé muy bien como funciona la vida pero me niego a creer que sea así.
Una femme fatale es una mujer de la que nadie se puede reír más fuerte que ella misma.
¿Acaso existe mayor superpoder que actuar como te dé la gana? Yo creo que no. Ser una femme fatale va más allá de cuántos hombres te ligues o dejes de ligar, se trata de decir lo que quiere sin volverse loca tratando de averiguar qué puede estar pensando la otra persona.
Pero en relación al salseo que es lo más interesante – porque todos somos unos cotillas de mucho cuidado…-, una femme fatale no utiliza las típicas tácticas de ligue que circulan por ahí, ¡como si funcionara alguna de ellas!
Creo que a la que más manía le tengo es aquella de “pon cara de interés te cuente lo que te cuente”. Espera. Espera. Espera un rato más. No. Sigo sin entender.
¿Por qué queremos fingir interés?, ¿por qué queremos gustarle a un tío que nos aburre y que no nos gusta? Una devora hombres es una mujer que escoge, que sabe lo que quiere. Eso sí, tampoco nos flipemos y nos volvamos híper exigentes/inaguantables/creídas/superficiales.
Quiero decir, si le gusta un hombre va directamente hacia él y le suelta:
Oye, tú a mí me gustas. ¿Yo te gusto a ti?
Y si él le dice que no, le contesta:
Sin rencores. No voy a juzgarte por no tener gusto cuando es evidente que yo tampoco lo tengo.
¡Y a tomar por saco la biciculo!
Yo reconozco que a veces soy un poco tiquismiquis. ¿Qué cómo se consigue ser una femme fatale? El truco es… ¡que ya lo eres! Lo que pasa es que cuando te enamoras se te olvida y te conviertes en un bebé indefenso. Estás tan dominada por tus emociones que eres incapaz de seguir siendo tú.
no tengo nada actual que contar así que la persona que esté leyendo esto, lo siento pero estás perdiendo el tiempo.
No tengo nada nuevo que contar básicamente porque ahora mismo estoy en esa etapa de la vida en la que yo quiero creer en los Reyes Magos pero no hago más que encontrarme regalos porque mi madre no los sabe guardar.
Vamos, que voy camino al hostión y hostión del bueno
Vamos a parar un momento y a dejar clarito, de una vez por todas, el tema del miedo al compromiso, que es como llamamos las mujeres a cualquier cosa que haga cualquier hombre que no quiera estar con nosotras.
Un amigo me dijo una vez que el
miedo al compromiso existe de verdad, no es ninguna fantasía pero que hay que
ser sinceros y no ponerlo como excusa siempre para todo.
Claro, yo me quedé con cara de
pasmada sin saber que decir ante esta afirmación tan contundente, pero vale,
está bien, puedo aceptar que en determinadas ocasiones este miedo salga a la luz,
pero en realidad ¿qué más da?, quiero decir, si a uno le duele el estómago ¿qué
más da que sea porque te has hinchado a chocolate o que sean gases? Si no nos
van a querer da igual el motivo. Duele y punto.
Pero la triste realidad es que muchas veces somos nosotras mismas las que utilizamos esto como excusa, no deja de ser una manera horrible de autoengañarnos porque pensamos que el miedo al compromiso es nuestra solución para todo y no. Nada más lejos de la realidad.
¡No es que él tenga miedo, somos nosotras las que tenemos miedo de admitir que no le gustamos! ¡Simplemente!
Conclusión: cómo no vamos a alimentar estas fantasías si entre nosotras, nos decimos cosas como:
—¿Que te ha dejado? Eso es que le gustas tanto que le da miedo.
Pero vamos a ver… ¡¿Alguna vez habéis visto a alguien dejarse un chuletón a la mitad porque le estaba gustando tanto que le daba miedo?! ¡¿Eh?!